Por qué nos da “bajón” después de Navidad y cómo manejarlo

Despertar el 25 de diciembre a veces llega acompañado de una sensación de vacío, irritabilidad o cansancio extremo.

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México.- Después del baile, las risas y la felicidad absoluta de la cena del 24 de diciembre, despertar el 25 de diciembre llega acompañado de una sensación de vacío, irritabilidad o cansancio extremo. A este fenómeno se le conoce técnicamente como depresión post-vacacional o, coloquialmente como el "bajón post-navideño".

En ABC Noticias analizamos por qué ocurre este cambio de ánimo y qué recomiendan los expertos para recuperar el equilibrio emocional antes de que termine el año.

El desplome de la dopamina: La "resaca" cerebral

Durante las semanas previas a la Nochebuena, nuestro cerebro se mantiene en un estado de hiperestimulación. La planificación de las cenas, el intercambio de regalos y los reencuentros sociales generan picos constantes de dopamina y oxitocina. Los especialistas detallan que estos neurotransmisores son los encargados de darnos placer y sentido de pertenencia.

Estado de hiperestimulación / Canva

Sin embargo, cuando la fiesta termina, el cerebro experimenta un proceso de autorregulación. Tras un periodo de intensidad emocional tan alta, el sistema nervioso busca volver a su estado base, lo que provoca el famoso "efecto de contraste": la rutina diaria se percibe como gris, aburrida o incluso dolorosa, por lo que, literalmente, una resaca química tras la euforia decembrina.

Factores biológicos: El peso del invierno y la nutrición

No todo sucede en la mente; el entorno juega un papel crucial. Fuentes médicas como la Clínica Mayo y la Asociación Americana de Psicología señalan que el solsticio de invierno coincide con los niveles más bajos de luz solar. Esto puede desencadenar el Trastorno Afectivo Estacional (TAE). La falta de luz reduce la producción de serotonina e incrementa la melatonina, lo que nos hace sentir somnolientos, sin energía y con un ánimo decaído.

Depresión de invierno / Canva

A esto se suma el impacto de los excesos; es decir el consumo elevado de azúcares refinados y alcohol durante las festividades provoca picos de insulina y procesos inflamatorios en el cuerpo. Al intentar regresar a la dieta habitual, el organismo atraviesa un periodo de adaptación que puede manifestarse como fatiga crónica y falta de motivación.

¿Cómo manejarlo? Estrategias de recuperación

Para mitigar esta sensación, los especialistas sugieren no forzar la felicidad y seguir estos pasos:

  • Higiene de luz: Aprovecha las horas de sol. Salir a caminar aunque sea 20 minutos por la mañana ayuda a reconfigurar tu reloj biológico y estabilizar el ánimo.
  • Actividad física moderada: No esperes al 1 de enero. El ejercicio libera endorfinas que actúan como un antidepresivo natural inmediato.
  • Metas realistas: El bajón suele empeorar al pensar en los propósitos de año nuevo. Divide tus objetivos en pasos diminutos para no generar ansiedad por el futuro.
  • Conexión social genuina: A veces, tras el ruido de las fiestas, lo que necesitamos es una charla tranquila con una sola persona cercana para recuperar la calma.
Descanso 

Es fundamental recordar que este sentimiento es temporal y responde a ciclos naturales del cuerpo. El invierno es, por naturaleza, una estación para el descanso y la introspección, no necesariamente para la productividad máxima.

 

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