Monterrey.- Mantener a tu perro caliente durante el invierno es vital, pero hay una línea delgada entre el confort y el peligro. Una experta en comportamiento y salud animal ha revelado el fallo principal que cometen los dueños de mascotas: el exceso de calor artificial.
Antes de subir la temperatura de tu calefactor este fin de semana, descubre por qué este hábito podría estar enfermando a tu perro y cuál es la temperatura ideal para que pase un invierno seguro sin comprometer su bienestar.
¿Cómo afecta realmente el frío a nuestros perros?
Al igual que los seres humanos, los caninos son vulnerables a las bajas temperaturas de diversas maneras. El frío extremo no solo es una incomodidad, sino que puede derivar en consecuencias graves como la hipotermia, problemas de sensibilidad en la piel o enfermedades respiratorias severas.
La Médica Veterinaria Nutricionista de Maka recetas, Andrea Bernal destaca que, si bien todos los perros están expuestos, existen grupos de riesgo que requieren mayor vigilancia, como los cachorros, los perros adultos mayores y aquellos que padecen enfermedades degenerativas (como la artritis).
Calefacción en casa: Un beneficio con condiciones
El uso de calentadores y calefacción central puede ser un gran aliado durante el invierno, especialmente para razas de pelo corto o mascotas con necesidades especiales. El calor ambiental ayuda a aliviar las molestias en las articulaciones de perros mayores, brindándoles un confort necesario durante las noches gélidas.
Te podría interesar
Sin embargo, el uso de estos dispositivos conlleva riesgos que muchos dueños ignoran. La especialista advierte que la calefacción reduce drásticamente la humedad del aire, lo que provoca que la piel y las vías respiratorias del animal se sequen.
Además, los perros absorben el calor de forma mucho más acelerada que las personas, lo que puede generar un choque térmico peligroso al momento de salir de casa hacia el frío exterior.
Peligros físicos y prevención de accidentes
Otro punto crítico a considerar es el riesgo de quemaduras directas. Debido a su instinto por buscar refugio del frío, muchas mascotas tienden a acercarse demasiado a radiadores, estufas o chimeneas. La curiosidad o la búsqueda desesperada de calor puede llevarlos a tener contacto con superficies calientes, provocando lesiones en su piel que a veces quedan ocultas bajo el pelaje.
Para evitar accidentes, es fundamental colocar barreras de seguridad alrededor de las fuentes de calor y asegurarse de que el ambiente no esté excesivamente caliente.
Lo ideal es mantener una temperatura constante y moderada en el hogar, evitando que la mascota se convierta en una víctima del confort térmico mal administrado.
