Monterrey.- Cada 2 de febrero, el protagonista principal de miles de hogares mexicanos, son los tamales, platillo característico de esta celebración, que marca el fin de las fiestas decembrinas.
El Día de la Candelaria es una de las celebraciones más representativas del calendario religioso y popular en México, aunque para muchos se traduce en una reunión familiar alrededor de tamales, su significado va mucho más allá de la mesa.
¿Qué se celebra el Día de la Candelaria?
De acuerdo con la tradición católica, esta tradición comienza el 25 de diciembre, cuando se conmemora el nacimiento del Niño Jesús y se coloca la figura religiosa en el nacimiento, donde permanece hasta el 2 de febrero.
Ese día, el Niño Dios es levantado, vestido y llevado a la iglesia para su presentación, tal como lo indica la tradición religiosa.
Por esta razón, la festividad se celebra cada 2 de febrero, este año cae en lunes y además es día de asueto, ya que se recorre la fecha del descanso obligatorio del 5 de febrero, día de la Constitución Mexicana.
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¿Por qué se comen tamales el 2 de febrero?
La tradición de comer tamales esta ligada al Día de Reyes.
Previo a esta fecha, el 6 de enero, se realiza la partida de la Rosca de Reyes, una costumbre que simboliza las ofrendas que los Reyes Magos llevaron al Niño Jesús.
Dentro de la rosca se oculta una figura del Niño Dios y a quien le toca se convierte en su padrino o madrina, asumiendo el compromiso de organizar la celebración del Día de la Candelaria y ofrecer tamales.
¿Qué simboliza los tamales en esta tradición?
Sin embargo, el origen de los tamales en esta fecha va más allá del cristianismo.
Antes de la llegada de los españoles, las culturas prehispánicas ya realizaban rituales relacionados con el inicio de la temporada de siembra, en honor a deidades como Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl.
En estas ceremonias, los tamales eran ofrecidos como alimento sagrado.
Según el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, los dioses crearon al ser humano a partir de este grano, otorgándole un valor espiritual y simbólico profundo. Por ello, desde tiempos prehispánicos, el maíz ha sido considerado un regalo divino y una ofrenda esencial.
Tras la Conquista, los frailes impulsaron la evangelización adaptando las celebraciones indígenas a las festividades católicas.
Así nació el sincretismo que hoy define al Día de la Candelaria, donde los tamales se mantienen como un símbolo de identidad, herencia cultural y unión familiar.
Más que un platillo, los tamales representan una tradición que año con año se sigue realizando.
