El panorama del amor en México ha sufrido una transformación radical en los últimos 20 años. Según las estadísticas más recientes del Inegi (2025), la proporción de personas casadas cayó del 47.6% en 2005 al 36.3% en la actualidad. En contraste, la unión libre y la soltería han ganado terreno, consolidándose como las opciones preferidas por las nuevas generaciones.
A pesar de que el "sí, acepto" ante el altar es cada vez menos frecuente, los datos sugieren que la vida en compañía sigue teniendo beneficios emocionales: las personas casadas o en unión libre reportan niveles de satisfacción afectiva superiores a los de quienes permanecen solteros. No obstante, las separaciones y divorcios también muestran un ligero incremento, reflejando una mayor movilidad en las estructuras familiares.
El reto financiero: Sin "alcancía común"
Uno de los datos más reveladores del informe, respaldado por la plataforma Fintual, es la falta de planeación financiera conjunta. Apenas el 1% de la población vincula sus objetivos de ahorro con su pareja.
“Cuando inviertes a largo plazo, no solo cuentan los aportes, sino cómo esos recursos se reinvierten”, explica Leonardo Castillo, experto en finanzas personales.
El estudio detalla comportamientos distintos por género ante compromisos como bodas o anillos:
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Hombres: El 54% ve estos gastos como objetivos de corto plazo.
Mujeres: El 44% prefiere planear estas metas en un margen de 13 a 60 meses.
Esta tendencia al ahorro para eventos románticos se concentra principalmente en estados como Nuevo León, Jalisco y la CDMX, con una edad promedio de 30 años. La paradoja actual es clara: los mexicanos valoran la felicidad en pareja, pero son cautelosos al momento de fusionar sus carteras y formalizar legalmente sus vínculos.
