Ciudad Juárez.- En el panorama gastronómico de Ciudad Juárez, los burritos comparten el trono con un protagonista inesperado: las colitas de pavo. Esta pieza, situada donde se conectan las plumas traseras del ave, ha pasado de ser un excedente industrial estadounidense a un manjar profundamente arraigado en la identidad fronteriza, presente en tortas, tacos y guisos caseros.
De desecho industrial a éxito fronterizo
La historia de este platillo es un ejemplo de resiliencia y creatividad culinaria. Durante la década de los 60, el auge del consumo de pavo en EE. UU. generó un enorme excedente de colas, una parte que el mercado estadounidense rechazaba por su alto contenido graso. Para evitar pérdidas, las empresas comenzaron a exportarlas a México, donde Juárez las adoptó con maestría, transformándolas en una fuente de proteína accesible y deliciosa.
La emblemática "Torta de Colita"
La forma más tradicional de consumo es la torta, una preparación que equilibra la intensidad de la carne con frescura:
Base: Pan con mayonesa y aguacate.
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Complementos: Lechuga, jitomate, cebolla y el toque obligatorio de chile.
Textura: El secreto reside en dorar la pieza hasta que el exterior esté crujiente, manteniendo un interior suave.
Receta: Adobo tradicional para colitas
Para quienes desean recrear este sabor en casa (rinde 12 porciones), se recomienda cocer 1 kg de colitas durante una hora y media con ajo, cebolla, laurel, comino y sal. El color rojizo característico se logra integrando chile guajillo molido y achiote al agua de cocción. Tras escurrir y eliminar el exceso de humedad, se deben dorar en un sartén para obtener la textura perfecta.
Hoy, las colitas no solo alimentan a los juarenses, sino que atraen a visitantes del otro lado de la frontera, demostrando que el sabor no conoce de desperdicios.
