Ciudad de México. – Investigadores del Centro de Investigación de Aguas Profundas Minderoo-UWA registraron en video la aparición de un tiburón nadando en el Océano Antártico, cerca de las islas Shetland del Sur.
El avistamiento es por demás sorprendente, y es que hasta ese momento la comunidad científica pensaba que no había tiburones en las gélidas aguas de la Antártida.
El tiburón en cuestión resultó ser un ejemplar de somnoliento (sleeper shark) con un tamaño de entre 3 y 4 metros de largo.
La cámara de videograbación lo captó a unos 490 metros de profundidad, en donde la temperatura del agua era de 1.27 grados Celsius. Esto significa que el animal desafiaba las temperaturas cercanas al punto de congelación.
"Bajamos allí sin esperar ver tiburones porque la regla general es que no los hay en la Antártida", señaló el doctor Alan Jamieson, director del centro de investigación.
Te podría interesar
“No es un tiburón pequeño, es un pedazo de tiburón. Estos animales son como tanques", agregó el experto.
El video –que se ha hecho viral en redes sociales- muestra al escualo desplazándose tranquilamente sobre un lecho marino desolado e iluminado gracias a los focos de la cámara científica.
En las imágenes también se aprecia una raya inmóvil, sin embargo, en este caso los científicos no se mostraron sorprendidos ya que conocían que su distribución se extendía hasta estas regiones del sur.
Este descubrimiento fue posible gracias a una cámara con cebo colocada por el equipo de la Universidad de Western Australia.
¿Cómo son los tiburones somnolientos?
Los tiburones somnolientos (del género Somniosus), pertenecen a la familia del famoso tiburón de Groenlandia, criaturas fascinantes que parecen sacadas de una época prehistórica.
Su nombre no fue dado por casualidad, ya que se mueven con una lentitud extrema y parecen estar en un estado de letargo constante.
Estos tiburones pueden llegar a medir hasta los 6 o 7 metros, además su color varía entre gris oscuro, café y negro, a menudo con manchas.
Como detalle peculiar, muchos de estos tiburones tienen un parásito copépodo colgando de sus ojos que se alimenta del tejido ocular, dejando al tiburón parcialmente ciego, aunque esto no es impedimento para el depredador que se guía por su olfato.
Suscríbete AQUÍ al newsletter ABC Daily y recibe cada mañana las noticias más relevantes de ABC Noticias.