Monterrey. - Este 18 de febrero comenzó la Cuaresma, un periodo destacado dentro del calendario litúrgico de la Iglesia Católica. La celebración arrancó con el Miércoles de Ceniza y se extenderá durante cuarenta días, representando un tiempo de reflexión, introspección y preparación hacia la Pascua. Tradicionalmente, esta etapa recuerda los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto, interpretados como un periodo de retiro y renovación personal.
Lejos de ser un periodo de estrictas prohibiciones, la Cuaresma se entiende como una oportunidad para reflexionar sobre la vida y los hábitos personales. Durante estas semanas, los fieles suelen practicar el ayuno, la abstinencia y la oración como formas de disciplina y autocontrol, no como sacrificios impuestos, sino como ejercicios que fomentan la conciencia, la humildad y la solidaridad con los demás.
Abstinencia de carne y su significado
Una de las prácticas más conocidas es la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma, así como en el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Históricamente, la carne roja se ha considerado un alimento asociado con la abundancia y los banquetes, por lo que dejar de consumirla simboliza renunciar a ciertos lujos y adoptar una actitud de sencillez y humildad.
Durante estos 40 días, los feligreses evitan consumir carne roja, incluyendo vaca, cerdo, cordero, cabra, caballo, venado y jabalí, así como aves de caza como paloma, perdiz, codorniz o faisán, sin embargo, pueden recurrir a carnes blancas y otras proteínas, como pescado, mariscos y aves de corral, como pollo, pavo, gallina o conejo.
Más allá de la alimentación
La abstinencia de carne no es un fin en sí misma; tiene un valor simbólico que recuerda la tradición de la Cuaresma y representa un acto de renuncia personal. El verdadero propósito de este periodo radica en la reflexión y la disciplina, más que en lo que se deja de comer.
Te podría interesar
Por ello, aunque duranrte los viernes de este periodo se evite el consumo de carne, corresponde a cada persona decidir cómo asumir esta práctica. Además, se recomienda aprovechar este tiempo para dedicar más atención a la introspección, participar en actividades comunitarias y realizar acciones solidarias. La generosidad, el perdón y la reconciliación son valores que adquieren un significado especial durante estas semanas.
En definitiva, la Cuaresma es un periodo de reflexión, autocontrol y crecimiento personal, que ofrece la oportunidad de adoptar hábitos más conscientes y llegar a la Pascua con un enfoque renovado hacia uno mismo y hacia los demás.
Suscríbete AQUÍ al newsletter ABC Daily y recibe cada mañana las noticias más relevantes de ABC Noticias.
