Estados Unidos.- Sin previo aviso y sin necesidad de palabras de más, Bad Bunny convirtió el escenario del Super Bowl en algo más que un show musical: lo transformó en una carta directa a la infancia, a los sueños y a ese niño interior que alguna vez creyó que todo era posible.
Durante su presentación, el cantante puertorriqueño incorporó a un pequeño que representaba a Benito Martínez en su niñez, un recurso simbólico con el que recordó una de las etapas más importantes en la vida de cualquier persona: cuando la creatividad no tiene límites y los sueños parecen estar al alcance de la mano.
El momento que desató la ovación
Mientras sonaban algunos de sus temas más icónicos, Bad Bunny dio la bienvenida al escenario al niño, quien se acercó con una sonrisa tímida pero segura. Sin mayor preámbulo, el artista le entregó el Grammy que acababa de recibir como Álbum del Año, un gesto que inmediatamente captó la atención del estadio y de millones de personas frente a la pantalla.
El pequeño, que simbolizaba al Bad Bunny de niño, tomó el premio con una expresión pícara mientras Benito hablaba sobre la importancia de no dejar morir los sueños de la infancia, recordando que “valemos más de lo que nos imaginamos”.
“Para aquel niño que soñó en grande”, dijo el cantante, provocando una de las ovaciones más emotivas de la noche.
Te podría interesar
¿Quién es el niño del escenario?
Tras el emotivo momento vivido en el escenario, las redes sociales estallaron en teorías sobre la identidad del menor. Muchos usuarios aseguraron inicialmente que se trataba de Liam, el niño que se volvió viral por "detener" al personal de ICE en un video ampliamente difundido. Sin embargo, esta información resultó ser una confusión de los internautas.
Realmente, el pequeño que acompañó al "Conejo Malo" es un actor infantil profesional.
De acuerdo con la información de su cuenta oficial, el menor se llama Lincoln Fox de nacionalidad argentina y con tan solo cinco años se desempeña como actor infantil con experiencia previa en audiciones y campañas publicitarias, representado por agencias de talento.
Su participación no fue un encuentro casual, sino un recurso artístico cuidadosamente planeado para la narrativa del show.
Un cierre de ciclo para Bad Bunny
Con este Grammy, Bad Bunny cerró un ciclo que comenzó lejos de los reflectores, desde una caja de supermercado en Vega Baja, hasta convertirse en uno de los artistas más influyentes del mundo. Su historia es aspiracional: demuestra que la identidad local, el acento y las raíces pueden tener un eco global cuando se presentan con autenticidad.
Hoy, la música no suena igual que hace diez años. Y en gran medida, es porque Benito Martínez decidió ser él mismo, sin pedir permiso.
