Monterrey.- La misión Artemis II de la Nasa está a punto de concluir este viernes 10 de abril de 2026 su sobrevuelo lunar. Sin embargo, aún no todo es celebración, ya que el momento más peligroso del viaje está por ocurrir. la reentrada de la cápsula Orion a la atmósfera.
Tras completar su histórico viaje alrededor de la Luna, los cuatro astronautas, Reid Wiseman, Víctor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, se preparan para atravesar la atmósfera terrestre a una velocidad superior a los 38 mil kilómetros por hora, generando temperaturas extremas que convierten a la nave en una "bola de fuego".
Esta fase ha encendido las alarmas entre expertos debido a preocupaciones sobre su escudo térmico.
¿Qué es el “aro de calor” que enfrentan los astronautas?
Durante la reentrada, la cápsula queda envuelta en una especie de capa incandescente conocida coloquialmente como “aro de calor”. Este fenómeno ocurre cuando el aire comprimido alrededor de la nave alcanza temperaturas extremas y se ioniza, formando plasma que rodea completamente la cápsula.
Este “anillo” o capa de fuego no solo representa un riesgo por las altas temperaturas, sino que también provoca un apagón de comunicaciones, ya que el plasma interfiere con las señales de radio. Por varios minutos, los astronautas quedan incomunicados con la Tierra, lo que aumenta la tensión en el control de misión.
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A pesar de su apariencia peligrosa, este fenómeno es esperado y está contemplado en el diseño de la nave, que cuenta con un escudo térmico capaz de soportar estas condiciones extremas.
¿Por qué preocupa el escudo térmico de Artemis II?
La cápsula Orión deberá ingresar a la atmósfera terrestre a una velocidad cercana a los 40 mil kilómetros por hora, más de 30 veces la velocidad del sonido.
En este punto, como anteriormente señalamos, el aire no puede apartarse lo suficientemente rápido, por lo que se comprime violentamente y se transforma en plasma, generando temperaturas que superan los 2 mil 700 grados Celsius sobre la superficie de la nave.
Por lo tanto, el escudo térmico de la cápsula Orión es el elemento fundamental para garantizar un regreso seguro. Su función es absorber y disipar el calor extremo generado durante la fricción con la atmósfera.
Sin embargo, este componente ha sido motivo de preocupación desde la misión Artemis I, cuando se detectó desgaste inesperado en su estructura.
A pesar de que, para Artemis II, la NASA ajustó la trayectoria de reentrada con el objetivo de reducir el impacto térmico, especialistas consideran que esta sigue siendo una de las etapas más delicadas del viaje.
De acuerdo con el astronauta Charlie Camarda, experto en escudos térmicos, aseguró que la NASA no debió realizar el viaje a la Luna, ya que Camarda afirma que la agencia no comprende las posibilidades de que el escudo térmico falle provocando la muerte de los astronautas abordo de Artemis II.
"Voy a rezar para que no ocurra nada", comentó durante una entrevista.
Incluso la NASA ha señalado que no existe un “plan B” en caso de que este sistema falle, aumentando la importancia de que el escudo térmico funcione correctamente durante los minutos más críticos del descenso.
La reentrada es considerada la fase más riesgosa de cualquier misión espacial. Durante este proceso, la cápsula debe mantener un ángulo preciso; de lo contrario, podría desintegrarse o rebotar fuera de la atmósfera.
En el caso de Artemis II, este momento representa la primera prueba real del sistema en una misión tripulada, lo que eleva la tensión tanto en la NASA como en la comunidad científica internacional.
