Ciudad de México.- Uno de los personajes más queridos que el Mundial 2026 ha dejado en México ha sido Merlín, el pato que se volvió viral en redes sociales por portar una camisa de la Selección Mexicana en el festejo por el triunfo del equipo ante Sudáfrica en su debut mundialista.
En cuestión de minutos Merlín se volvió ampliamente conocido, no solo en México sino también a nivel mundial, pues su dueña, Karla Iveth Gómez, ha sido contactada por medios de comunicación internacionales que buscan saber más de Merlín.
Más allá de su popularidad en redes sociales, la historia de Merlín fue un bálsamo para la familia de Karla Iveth, pues llegó en medio una dolorosa perdida para ella y su hijo.
Merlín no fue el único pato que Karla Iveth y su hijo han tenido, de acuerdo con la mujer previamente tenían en su familia una patita llamada Wafle, la cual murió víctima de envenenamiento, lo cual significó un duro golpe para la familia.
La muerte de Wafle causó en el hijo de Karla Iveth una fuerte depresión, por lo que una de sus clientas decidió regalarle una nueva mascota: Merlín.
Te podría interesar
De acuerdo con Karla, la llegada de Merlín fue “mágica”, por eso optó por bautizarlo con este nombre, pues con su llegada su hijo pudo salir adelante.
“Se lo regalaron a mi hijo porque previo a eso a Merlín, teníamos otra patita que se llamaba Wafle y a ella nos la envenenaron en el local, entonces por ciertas situaciones mi hijo entró en depresión y una clienta se lo regaló”, explicó Karla Iveth.
Desde su llegada, Karla y su hijo comenzaron a domesticar a Merlín al grado de que ahora es su fiel acompañante en la venta de aguas en distintos puntos de la Ciudad de México.
“Es un pato su naturaleza es estar corriendo, era un pato muy asustadizo, no le gustaba el ruido y demás, fue un poquito de trabajo domesticarlo, pero primero usamos un arnés, a crearle confianza de salir a la calle a que interactuara con el ser humano a que escuchara todos los ruidos para que no se asustara y después de cierto tiempo empezó a caminar con nosotros”, explicó.
Aunque la fama de Merlín cayó de sorpresa para esta familia, para Karla no representa ningún pesar, al contrario, dice gustarle que las personas quieran tomarse una foto con Merlín, pues asegura esto los conecta con su “niño interior”.
“No, ustedes tomen las fotos que quieran, para mí es muy padre porque a mí me hace ver esa parte del niño interior que tiene el ser humano y es divino cuando sonríen y ven a Merlín”.
Hoy, en medio de la enorme popularidad que envuelve a Merlín, él lleva su vida de lo más normal junto a sus dueños, una vida con más fama, pero eso sí…siempre buscando que no falte su taquito de carnitas.
“Come comida especial para pato, come proteínas, frutas, verduras, le damos grillos también, charales, y una vez a la semana viene por su taquito de carnitas”, dijo Karla Iveth.
