México.- A 84 días de que arranque la Copa del Mundo de 2026, uno de los episodios más recordados en la historia del torneo sigue siendo el protagonizado por Geoff Hurst, el delantero inglés que firmó el primer hat-trick en una Final de Mundial.
La hazaña ocurrió el 30 de julio de 1966, en el estadio Wembley de Londres, durante la final entre Inglaterra y Alemania Occidental. Aquella tarde, Hurst se convirtió en el héroe del conjunto británico al marcar tres de los cuatro goles con los que Inglaterra se impuso 4-2 en tiempo extra, resultado que le dio al país su único título mundial hasta la fecha.
El partido comenzó con ventaja alemana gracias al gol de Helmut Haller, pero Inglaterra reaccionó rápidamente. Al minuto 18, Hurst apareció en el área para conectar de cabeza y marcar el empate que devolvió la tranquilidad al equipo local.
El encuentro continuó con intensidad y se mantuvo igualado durante gran parte del tiempo regular. Inglaterra tomó ventaja con un gol de Martin Peters, pero a pocos minutos del final Wolfgang Weber empató el marcador para Alemania y envió el partido al tiempo extra.
Fue entonces cuando llegó el momento más recordado de la final. Al minuto 101, Hurst sacó un disparo que se estrelló en el travesaño y botó cerca de la línea de gol.
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Tras consultar con el juez de línea, el árbitro validó la anotación, una jugada que con el paso de los años sería conocida como el “gol fantasma” y que se convirtió en una de las decisiones arbitrales más debatidas en la historia del fútbol.
Con Alemania obligada a ir al frente, Inglaterra encontró espacios en el cierre del partido. En el minuto 120, Hurst aprovechó un contragolpe y definió para marcar el 4-2 definitivo, completando así el primer hat-trick en una final mundialista.
Durante más de cinco décadas, el registro del delantero inglés se mantuvo como un hecho único en las finales de la Copa del Mundo. No fue sino hasta Qatar 2022 cuando el francés Kylian Mbappé también logró anotar tres goles en una final, aunque en aquella ocasión Francia terminó perdiendo el título ante Argentina.
A pesar de ello, Hurst conserva una marca especial en la historia del torneo: sigue siendo el único jugador que ha marcado un hat-trick en una final y ha ganado el Mundial, una actuación que quedó ligada para siempre al recuerdo de aquella tarde en Wembley.
