Roma. — La selección de Italia extendió su crisis deportiva al quedar eliminada de la Copa del Mundo 2026, tras caer en la final de la repesca ante Bosnia y Herzegovina.
Con este resultado, la tetracampeona del mundo ligará 12 años sin participar en la máxima justa de la FIFA, un periodo de ausencia inédito en su historia que ha generado una ola de críticas y exigencias de reforma estructural en su sistema futbolístico.
Reacciones de los protagonistas
El capitán de la "Azzurra", Gianluigi Donnarumma, expresó su frustración a través de sus canales oficiales. El guardameta del Manchester City reconoció el impacto emocional de la derrota:
"Lloré por la decepción de no haber logrado llevar a Italia a donde merece estar. Después de una decepción tan grande, es necesario encontrar el coraje para pasar página", señaló el futbolista.
Por su parte, figuras históricas del balompié italiano señalaron deficiencias que van más allá del terreno de juego.
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Franco Baresi, excapitán nacional, hizo un llamado a la autocrítica institucional, deslindando de responsabilidad directa al seleccionador Gennaro Gattuso. Baresi enfatizó que los resultados de las últimas dos décadas reflejan un problema sistémico, con la excepción del título obtenido en la Eurocopa 2020.
Crisis institucional y política
La eliminación ha trascendido el ámbito deportivo, alcanzando niveles gubernamentales. Matteo Salvini, vicepresidente del Ejecutivo, solicitó formalmente la renuncia de Gabriele Gravina, presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC).
Ante las presiones, Gravina convocó a un consejo federal para la próxima semana con el fin de realizar valoraciones técnicas y administrativas.
El sentir de la afición
En las calles de Roma y las principales ciudades del país, la resignación predomina entre los seguidores. Mientras las generaciones mayores comparan el nivel actual con las plantillas campeonas de 1982 y 2006, los aficionados más jóvenes enfrentan la realidad de no haber visto a su selección competir en un Mundial en su etapa consciente.
La crítica generalizada apunta a la falta de delanteros con capacidad goleadora y a un sistema de formación que no produce los talentos de décadas anteriores.
Italia finalizó el encuentro decisivo con un hombre menos desde el primer tiempo, llevando la definición hasta la tanda de penaltis, donde la efectividad de los bosnios selló el destino de los italianos.
La selección deberá esperar hasta el proceso clasificatorio de 2030 para intentar volver al torneo internacional.
