Roma.- Gabriele Gravina presentó su dimisión como presidente de la Federación Italiana de FUtbol (FIGC) después de que la selección nacional quedara fuera de un Mundial por tercera ocasión consecutiva. La derrota frente a Bosnia y Herzegovina en la repesca, definida en penales, generó fuertes críticas y presiones que desembocaron en su salida.
La FIGC informó que Gravina comunicó su decisión en una reunión con los representantes de las federaciones integrantes en Roma. El dirigente aseguró que se trató de una elección “convencida y meditada”, agradeciendo el apoyo recibido durante su gestión.
Elecciones en junio y posibles sucesores
Tras la renuncia, la FIGC convocó elecciones para el próximo 22 de junio con el objetivo de elegir a un nuevo presidente. Entre los nombres que han surgido como posibles candidatos aparece Giovanni Malagó, expresidente del Comité Olímpico Italiano (CONI) y de la Fundación Milán Cortina 2026.
Gravina asumió la presidencia en octubre de 2018, luego del fracaso de Italia en la clasificación al Mundial de Rusia. Durante su mandato se implementaron reformas estructurales y se vivieron momentos contrastantes: la conquista de la Eurocopa 2020, celebrada en 2021, y las ausencias en las Copas del Mundo de 2022 y 2026. Fue reelegido en dos ocasiones, la última en 2025, con un mandato previsto hasta 2028. Además, ocupaba el cargo de vicepresidente primero de la UEFA y miembro de su Comité Ejecutivo.
Reacciones en Italia y respaldo internacional
La dimisión generó diversas reacciones en el ámbito político y deportivo. El ministro de Deportes, Andrea Abodi, y partidos de la coalición de gobierno habían solicitado cambios en la cúpula de la FIGC tras la eliminación. Por su parte, aficionados y medios locales reclamaron una reestructuración profunda del fútbol italiano.
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En contraste, el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, expresó su apoyo a Gravina, destacando su papel como vicepresidente y su compromiso con el fútbol europeo.
“No será fácil encontrar a alguien que ame tanto el fútbol y a Italia”, declaró a La Gazzetta dello Sport.
Con la salida de Gravina, la federación italiana inicia un proceso de transición que buscará definir un nuevo liderazgo y un rumbo deportivo capaz de recuperar la competitividad internacional de la selección.
