Sídney. – Una joven canadiense de 19 años llamada Piper James murió de manera trágica en Australia, país que visitó como “mochilera” las primeras semanas de este año.
Los primeros reportes señalan que la chica fue víctima de una jauría de perros salvajes, esto al instalarse en la isla de K'gari, en Queensland.
Su familia recibió la noticia con gran tristeza, y es que ellos le habían recomendado ir a este país para disfrutar de sus hermosos paisajes y la seguridad de la cual dispone.
Piper James había ahorrado cierta cantidad de dinero gracias a su trabajo como bombera, y tan pronto lo logró, decidió irse de viaje. Luego de analizar una lista de países, con ayuda de su familia eligió que su destino sería Australia, así que tomó un avión y partió con dirección a territorio oceánico.
La joven recorrió desde Sídney hasta Cairns, para luego instalarse en K'gari, Queensland, y la mañana 19 de enero salió a la zona norte de la playa Seventy Five Mile.
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Las autoridades desconocen en real motivo de su escapada, mientras algunas voces señalan que lo hizo para nadar en el mar, su madre supuso que buscaba buena señal telefónica, ya que tenía varios días sufriendo con esta problemática.
Hora y media después dos hombres que transitaban en auto por la playa observaron a una gran manada de dingos (perros salvajes australianos) cerca de un bulto; al acercarse, notaron que el bulto era el cuerpo de una joven, precisamente el de Piper, así que llamaron a la policía del distrito de Wide Bay, al que pertenece K'gari.
El inspector Paul Algie atendió el caso y confirmó que el cuerpo presentaba lesiones que indicaban que había sido atacado por los dingos, sin embargo, señaló que esto no era señal suficiente para determinar la causa de muerte, así que se esperaran los resultados de la autopsia para determinar de qué murió la turista canadiense.
Un dato importante a tener en cuenta es que, según un portavoz, los resultados preliminares de la autopsia indican que se "encontró evidencia física consistente con ahogamiento y lesiones consistentes con mordeduras de dingo" en el cuerpo de Piper James.
Pese a las dudas que existen acerca de la causa de muerte de la turista, las autoridades de Queensland han ordenado sacrificar a la manada de dingos vinculados a este caso, lo que ha hecho creer que han ignorado por completo otras posibles causas ligadas al deceso de la chica norteamericana.
“Con gran tristeza compartimos la pérdida de nuestra querida nieta Piper. Era una niña muy alegre y llena de vida. No hay palabras para expresar cuánto la recordaremos por siempre. Tenía un espíritu de alegría y valentía desenfrenadas. ¡Era un ejemplo de fortaleza y una aventurera intrépida. También era la niña más cariñosa que puedas conocer. Era tan amable con todos los que la conocían. ¡La extrañaremos muchísimo!”, escribió en su Facebook Penny Vanalstine, abuela de la víctima.
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