Monterrey.- Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León, encontró efectos significativos en la producción de la refinería de Cadereyta, además de su impacto en la calidad del aire y la mortalidad en el área metropolitana de Monterrey.
El documento prepublicado por la Social Science Research Network, es el primer estudio en México, que estima el efecto de la mortalidad, encontrando que la ausencia permanente de la refinería podría evitar 471 muertes anuales.
“Es el primer estudio que estima el efecto sobre la mortalidad para cualquiera de las refinerías en México. Un cálculo al dorso sugiere que la ausencia permanente de la refinería podría evitar 471 muertes anuales por causas internas en el MMA. Además, puede mejorar sustancialmente el cumplimiento de las normas oficiales de material particulado en la ciudad”, dice el documento.
Asimismo, indicó que el cierre de 6 días de la refinería de Cadereyta durante julio del 2016, condujo a una reducción local del 12.8 por ciento de las concentraciones de dióxido de azufre (SO2).
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Incluso disminuyeron un 30 por ciento las concentraciones de PM2.5 y PM10, en un rango de 60 kilómetros de la refinería, evitando la muerte de ocho personas, lo que se traduce en la reducción del 2.4 por ciento en la mortalidad diaria.
En ese entonces, los más beneficiados fueron los niños menores de 5 años y los adultos mayores, pues se redujo en un 9 por ciento la mortalidad diaria.
“Los efectos de la contaminación en la salud son particularmente dañinos para los grupos vulnerables como los bebés, los niños y los ancianos, por lo que este cierre temporal de 6 días, presentó una disminución en las partículas de PM10 y PM2.5”, explica el documento.
Con base a los hallazgos, determinaron que deben realizarse estudios futuros para evaluar las inversiones de esta refinería, con el fin de reducir sus emisiones contaminantes, sobre todo en un escenario actual donde se produce más combustible sucio que en el 2016.
La refinería de Pemex, es reconocida por ambientalistas como un gran contribuyente a la contaminación del aire y el agua en la ciudad, su presencia ha sido muy criticada desde su inauguración en Nuevo León, un 18 de marzo de 1979.
