Monterrey.- De acuerdo a datos de la Tesorería estatal, en los últimos 10 años, el panorama económico de Nuevo León ha dado un giro radical. Lo que en 2015 era un estado con "las cuentas en rojo" y sin capacidad para cubrir sus gastos básicos operativos, al cierre del 2025 se registró un superávit de 18 mil 649 millones de pesos.
La estrategia detrás de este cambio se ha centrado en optimizar la recaudación sin aumentar las tasas impositivas a los ciudadanos, mientras que el Impuesto Sobre Nóminas (ISN), vinculado directamente al dinamismo empresarial, casi ha triplicado su captación desde 2015.
Por su parte, la implementación de "impuestos verdes" ha permitido que las industrias con impacto ambiental contribuyan directamente al erario. Incluso con la eliminación de la tenencia años atrás, los ingresos por control vehicular han crecido un 128%, reflejando una gestión más eficiente de los trámites estatales.
Así también, mientras que hace una década el estado debía 1.4 pesos por cada peso que ingresaba, esa relación ha bajado a 0.98 centavos para finales de 2025, permitiendo que agencias internacionales como Fitch Ratings y HR Ratings mejoren la calificación crediticia de Nuevo León, asegurando que el endeudamiento se mantenga en niveles sostenibles y no comprometa el presupuesto destinado a servicios públicos.
La redistribución del gasto también muestra nuevas prioridades: con una estructura administrativa más delgada, el estado ha podido canalizar un 203% más de recursos a Seguridad y Justicia en comparación con 2015.
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Finalmente, este músculo financiero ha impulsado una inversión pública sin precedentes, alcanzando los 89 mil 535 millones de pesos con recursos netamente estatales en la última década y por ello se sostiene la construcción de megaproyectos de movilidad e infraestructura educativa, como la reciente entrega de escuelas de nueva generación en Pesquería.
