Monterrey.- A poco más de dos meses del Mundial 2026, el Aeropuerto Internacional de Monterrey, operado por OMA, se mantiene como una terminal funcional, pero con una serie de fallas en la experiencia del usuario que evidencian presión operativa en áreas clave como migración, transporte, orientación e infraestructura.
Un recorrido por las terminales permitió constatar deficiencias particularmente en el área de migración, donde pasajeros internacionales reportaron atención limitada, largas filas y barreras de idioma.
“Sólo había dos personas atendiendo y algunos agentes no hablaban inglés”, señaló Gabriela Vázquez, viajera procedente de Dallas.
A esto se suman demoras en la entrega de equipaje incluso en horarios de baja afluencia, así como baja disponibilidad de personal en servicios como renta de autos.
La falta de orientación dentro del aeropuerto también aparece como una constante, con usuarios que advierten escasa información sobre transportes y conexiones.
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El traslado desde y hacia la terminal representa otro de los principales puntos de fricción. Las tarifas de taxis autorizados oscilan entre 400 y mil 500 pesos, mientras que opciones por aplicación, aunque más económicas, obligan a los usuarios a salir de la terminal y esperar hasta 15 minutos.
“Me querían cobrar 800 pesos al Obispado, mientras que en una app pagué 150”, afirmó Javier Gómez, viajero procedente de Sonora.
En paralelo, las rutas de camiones ofrecidas como alternativa presentan tiempos de espera de entre 15 y 30 minutos, lo que complica la planeación de traslados.
A esto se suma el impacto de obras externas, como la construcción de la Línea 6 del Metro y trabajos en la carretera Miguel Alemán, que generan cierres parciales y congestión vehicular, especialmente en horarios nocturnos.
En infraestructura, la Terminal A se encuentra en proceso de remodelación, lo que ofrece una imagen en transición, mientras que la Terminal C presenta desgaste visible y deficiencias en mantenimiento.
La logística entre terminales también representa un reto: algunos pasajeros deben recorrer más de un kilómetro para recoger equipaje.
“Es un trayecto largo, sobre todo bajo el sol y para personas mayores. Aunque hay apoyo con sillas de ruedas, no siempre es suficiente”, explicó Laura Pérez, procedente de Toluca.
A ello se añade el costo de la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA), señalado por algunos usuarios como elevado en relación con los servicios ofrecidos. En conjunto, estos factores reflejan cuellos de botella en atención, movilidad y servicios en un contexto de alta demanda.
Piden paciencia
Tras estos señalamientos, el Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA) no sólo fijó postura oficial, sino que abrió sus instalaciones en un recorrido guiado encabezado por Raful Zacarías Ezzat, director de Operación Aeroportuaria, en el que reconoció áreas de oportunidad y detalló el plan de acción rumbo al Mundial.
“Estamos conscientes, puede provocar incomodidad en algunos pasajeros, situación que lamentamos y en la que estamos trabajando para mejorar su experiencia en el corto plazo”, sostuvo la compañía.
Durante la visita, el directivo explicó que, si bien el aeropuerto opera con capacidad disponible, enfrenta presión por el crecimiento sostenido de pasajeros.
“Operamos alrededor de 20 a 22 operaciones por hora y nuestra capacidad es hasta de 38 […] traemos un margen bastante importante”, indicó.
La terminal pasó de 13.3 a 15.6 millones de pasajeros en el último año y en el primer trimestre de 2026 reporta un crecimiento de casi 8 por ciento.
OMA confirmó una inversión de aproximadamente 440 millones de pesos enfocada en preparativos para el Mundial, dirigida a modernizar procesos clave como autodocumentación de equipaje, filtros migratorios automatizados con biometría, puertas electrónicas, nuevas máquinas de rayos X y renovación del sistema de información de vuelos, además de la ampliación de salas de espera.
En paralelo, se desarrolla un plan de expansión a cinco años por alrededor de 8 mil millones de pesos, centrado en infraestructura. “Traemos alrededor de 40 mil metros cuadrados, pero con toda la obra nos vamos a meter otros 100 mil […] es un edificio enorme”, detalló el directivo, al señalar que la Terminal B prácticamente duplicará su tamaño.
La estrategia también contempla modernización tecnológica, como el monitoreo en tiempo real del flujo de pasajeros mediante sensores.
“Vamos a poder medir en tiempo real cuánto tiempo está esperando el pasajero y tomar acciones de aperturar otras líneas o incrementar personal”, explicó.
En materia operativa, OMA mostró mejoras en pistas, incluyendo iluminación LED de nueva generación en la pista principal, iluminación en el eje para mejorar aterrizajes con baja visibilidad y la habilitación de operación nocturna en la pista secundaria.
Sobre migración, uno de los puntos más criticados, la empresa reiteró que la operación corresponde al Instituto Nacional de Migración, aunque aseguró coordinación para reforzar personal, además de contemplar voluntarios bilingües y módulos de atención con autoridades.
En transporte, informó que se trabaja para mejorar la conectividad con el aumento de rutas suburbanas de tres a seis durante el Mundial y la ampliación de la flotilla de taxis autorizados de 550 a 950 unidades.
Así mismo, reconoció fallas en señalización, por lo que ya se implementa un rediseño bajo estándares internacionales. “Lo que buscamos es reducir los tiempos de procesamiento […] bajar el estrés del pasajero y llevarlo más rápido a su sala de espera”, señaló Zacarías Ezzat.
OMA sostuvo que estas acciones forman parte de un proceso de transformación que, aunque implica afectaciones temporales, busca estabilizar la operación antes del Mundial.
“Nuestro objetivo es llegar al Mundial 2026 con una operación estable, eficiente y alineada a estándares internacionales”, concluyó la empresa.
