Monterrey. - Debido al comportamiento de los precios en el Área Metropolitana de Monterrey volvió a presionar el bolsillo de las familias durante marzo de 2026, con un impacto más marcado en los hogares de menores ingresos, donde el incremento de productos básicos acentuó la carga económica.
De acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por la Facultad de Economía de la UANL, la inflación anual general se ubicó en 4.7 por ciento entre marzo de 2025 y marzo de 2026. Este incremento, sin embargo, no fue homogéneo entre los distintos sectores de la población, reflejando una mayor presión en los grupos más vulnerables.
Sin embargo, para los hogares en condiciones de vulnerabilidad medidos a través del IPC para el estrato bajo y marginal (IPC ByM) la inflación alcanzó 5.2 por ciento en el mismo periodo, evidenciando una mayor carga económica para este sector. El porcentaje que maneja Nuevo León es de un 4.5 por ciento.
Esta diferencia responde, principalmente, al aumento en productos considerados esenciales dentro de la canasta básica. Como el limón, el pollo y el tomate registraron altass significativas, (de un 2.2por ciento) impactando de forma directa a quienes destinan una mayor proporción de sus ingresos a la compra de alimentos.
Durante marzo, la inflación mensual para el consumidor promedio se situó en 1.4 por ciento, mientras que para los hogares de menores ingresos fue aún más elevada, al alcanzar 1.8 por ciento. Este repunte estuvo impulsado, por incrementos en servicios básicos como la energía eléctrica y el gas, elementos indispensables en el gasto cotidiano.
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El desglose por grupos de consumo revela una tendencia generalizada al alza en diversos rubros. Además también subieron de precio el bistec y la milanesa. En transporte y comunicaciones, destacó el aumento en el costo de la gasolina, lo que a su vez puede generar efectos indirectos en otros sectores.
El rubro de vivienda presentó uno de los impactos más sensibles, con incrementos en la energía eléctrica y el gas LP. A la par, en el grupo de muebles y artículos domésticos, productos de uso cotidiano como detergentes y jabones en barra también encarecieron.
Otros sectores no quedaron exentos de ajustes. En educación y esparcimiento se registraron aumentos en artículos deportivos, mientras que en ropa y calzado subieron los precios de camisas para hombre y blusas para mujer con un porcentaje de un 2.7. En contraste, el único respiro se observó en el apartado de salud y cuidado personal, donde se reportó una disminución en el precio de las toallas sanitarias, disminuye con un 0.7 por ciento. En otros gastos, no se presentaron variaciones.
