Monterrey.- Municipios periféricos como García, Juárez, Pesquería y Ciénega de Flores se han convertido en “una prisión” para los residentes que deben viajar todos los días al centro de la ciudad por la escuela o el trabajo.
Y es que el tiempo y dinero que invierten en los agotadores traslados de hasta dos horas y media se han convertido en la penitencia que pagan por no tener recursos suficientes para adquirir una vivienda en zonas céntricas, donde los costos se han disparado.
Los departamentos en Monterrey o San Pedro suelen superar los 3 millones de pesos y las casas en la periferia valen la mitad, informó el presidente de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), Óscar Cortés.
Esta situación obliga a miles de familias a sufrir lo que los expertos llaman “atrapamiento habitacional”, un fenómeno en el que las barreras económicas impiden a los ciudadanos mudarse a zonas con mayor oferta de empleo, servicios y conectividad, pues los precios de la vivienda disponible (en su mayoría desarrollos verticales) rebasan el ingreso promedio.
“Siento que estoy en una prisión, porque me gustaría vivir más cerca de donde trabajo, en el centro de Monterrey, para no estar tanto tiempo en el camión, pero no me alcanza para comprar un departamento y menos una casa ahí, y donde encontré fue en Ciénega de Flores”, señala Ruth Hernández, quien labora en Monterrey y en días de tráfico o lluvia tarda dos horas en su traslado.
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Fernanda Ríos, residente de Juárez, aseguró que desde hace tiempo busca mudarse a un municipio mejor conectado, pero los elevados costos de renta han frenado sus planes.
“Busco mudarme a cualquier otro municipio porque las distancias son muy largas para transportarme al trabajo, y eso que vengo en carro. Los que andan en camión ni alcanzan lugar desde Juárez; vienen parados y tardan mucho para poder subirse a uno”, relató.
La joven explicó que vive en los límites de Juárez con Guadalupe porque encontró una renta más accesible. Sus traslados diarios varían entre 40 minutos y una hora y media, además de gastar aproximadamente mil 300 pesos semanales en gasolina.
En Pesquería, Patricia Martínez también afirmó sentirse atrapada por las condiciones de vivienda y movilidad. Explicó que hace una década adquirió una casa mediante un crédito del Infonavit. “Hay muchas limitantes en las zonas alejadas, como calles en mal estado, drenajes tapados y poca ayuda del gobierno.
Pesquería fue el municipio que me ofreció opciones, pero solo hay una entrada y salida a la colonia, y el tráfico dura hasta una hora para moverse. Lo que deberían ser 15 minutos se convierte en una hora”, señaló. Para José Gregorio Trejo, quien vive en Juárez desde hace 15 años, cambiar de domicilio a alguna zona céntrica es una posibilidad que ve cada vez más lejana.
“Es que existe un problema con los altos costos de vivienda; no es tan fácil cambiarse de casa de un día para otro, aunque quisieras. Además, falta espacio en las zonas céntricas. Poco a poco se ocupan y ahora solo se puede acceder mediante rentas o ventas muy altas o en residenciales donde debes esperar mucho tiempo”, explicó.
Trejo comentó que decidió mudarse a Juárez por el potencial de crecimiento del municipio, pero la movilidad se convirtió en uno de los principales problemas, pues invierte hasta 50 minutos para llegar a su trabajo en Monterrey y destina unos mil 100 pesos semanales al gasto de gasolina.
David Elizondo creció en García y aunque no quería salir del municipio, una oportunidad laboral lo llevó a Monterrey y lleva dos años con traslados diarios en transporte público de alrededor de dos horas de ida y otras tantas de vuelta.
“El trabajo me gusta, pero estoy muy cansado por los traslados, y con las obras que se están haciendo últimamente, los camiones tardan más en pasar y en llevarme a mi destino. Yo de plano ya estoy buscando trabajo en un lugar más cercano, como San Pedro”, explicó el joven profesionista.
Al respecto, Pricila Dávila, presidenta de la Sociedad de Urbanismo Región Monterrey A.C., aceptó que el problema es la ausencia de opciones accesibles y bien ubicadas.
“Los edificios que se están construyendo en zonas céntricas están dirigidos a vivienda media, residencial y residencial plus, con precios difíciles para la mayoría de la población del área metropolitana”, concluyó.
