Ciudad de México.- El acceso a la verdad sobre la tragedia ferroviaria del pasado 28 de diciembre en la Línea Z ha quedado restringido. El Comité de Transparencia del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec determinó reservar por un periodo de cinco años toda la información técnica de los vagones y las comunicaciones de emergencia generadas tras el descarrilamiento.
Seguridad Nacional vs. Transparencia
La decisión responde a solicitudes de información que buscaban esclarecer las fallas en el trayecto Salina Cruz-Coatzacoalcos. Según la autoridad, entregar detalles sobre el modelo de las unidades o los manuales operativos representa un riesgo de "daño mayor", pues podría comprometer la infraestructura estratégica frente a posibles ilícitos.
Los hallazgos de la Fiscalía
A pesar del hermetismo administrativo, la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene abierta la carpeta de investigación FED/FEIL/FEILC-OAX/000005/2026. Los peritajes preliminares son contundentes:
Fallas mecánicas: La locomotora involucrada no cumplía con el reglamento del servicio ferroviario.
Error humano: Se han anunciado órdenes de aprehensión contra tres trabajadores que operaban sin licencia vigente al momento del impacto.
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La reserva de estos datos implica que el escrutinio público sobre las bitácoras del centro de mando y las decisiones tomadas durante la crisis no podrá realizarse sino hasta la próxima década, salvo que una autoridad judicial ordene lo contrario.
