Redes sociales y menores… ¿llegó la hora de poner límites?

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Durante años aceptamos como normal que un niño mintiera sobre su edad, marcara una casilla y entrara a una red social diseñada para adultos. Bastaba decir “tengo 13 años”. Nadie comprobaba nada. Así abrimos demasiado pronto una puerta hacia plataformas capaces de conocer gustos, medir popularidad y aprender qué mantiene nuestra atención frente a una pantalla.

Ahora el mundo comienza a reaccionar. Australia restringió el acceso a redes sociales a menores de 16 años; Europa endurece reglas de privacidad, publicidad y diseño; Reino Unido, Francia, España, Noruega y otros países avanzan hacia mayores controles de edad, consentimiento familiar y protección frente a contenidos dañinos.

México también empieza a moverse en esa dirección. En el Congreso se han presentado iniciativas para fortalecer la verificación de edad, exigir autorización de padres o tutores y aumentar la responsabilidad de las plataformas frente a los menores. La tendencia apunta a que nuestro país terminará adoptando un modelo híbrido: no necesariamente una prohibición total, sino una combinación de edad mínima, consentimiento parental, privacidad reforzada, límites al uso de datos y mayores obligaciones para los algoritmos.

Pero prohibir no resolverá por sí solo el problema. Las redes también ofrecen aprendizaje, creatividad, amistad y comunidades. El verdadero reto es construir un entorno digital apropiado para cada edad.

Eso implica cuentas privadas por defecto, menos notificaciones, restricciones al desplazamiento infinito, ausencia de publicidad personalizada y algoritmos que no estén diseñados únicamente para mantener conectado al usuario.

Las escuelas también deberán enseñar algo nuevo: no solo cómo usar internet, sino cómo internet intenta utilizarnos.

Durante demasiado tiempo diseñamos tecnología para capturar atención y después pedimos a las familias que controlaran sus consecuencias. El futuro debe invertir esa lógica

No necesitamos niños mejor preparados para defenderse de la tecnología; necesitamos tecnología mejor diseñada para respetar a los niños.

Legisladores, no se preocupen en legislar redes a menores, sería de gran ayuda para los padres, y finalmente los menores de edad aunque se molesten…No votan.