El mundo de la música recuerda a Dulce a 1 año de su fallecimiento

A un año de la muerte de Dulce, su hija Romina Mircoli administra el vasto legado musical y patrimonial de la diva, manteniendo viva su voz y memoria.

Se cumple el primer aniversario luctuoso de la cantante Dulce.
Se cumple el primer aniversario luctuoso de la cantante Dulce.Créditos: Canva.
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Monterrey.- Este próximo 25 de diciembre se cumple el primer aniversario del fallecimiento de Dulce, una de las figuras más emblemáticas, potentes y respetadas de la balada romántica en español. La noticia de su partida, ocurrida inesperadamente en plena Navidad de 2024, dejó un vacío profundo en el corazón de un público que, durante décadas, creció con sus interpretaciones cargadas de drama, técnica impecable y una potencia vocal que pocas artistas han logrado igualar.

A doce meses de aquel suceso que conmocionó a la industria del entretenimiento en México, el impacto de su ausencia sigue siendo tangible y doloroso.

La figura central en este complejo proceso de sucesión ha sido Romina Mircoli, la única hija de la cantante y quien fuera designada oficialmente como su heredera universal. Desde el momento en que se hizo pública la última voluntad de la intérprete de éxitos inmortales como "Déjame volver contigo" y "Lobo", Romina ha estado bajo el intenso escrutinio de los medios de comunicación y los leales seguidores de su madre. La responsabilidad que recayó sobre sus hombros no ha sido menor, pues no se trata solo de una transferencia de bienes, sino de la custodia de un mito.

El patrimonio que Romina administra incluye propiedades inmobiliarias de alto valor, objetos personales de gran valor histórico (como sus icónicos vestuarios de escenario) y, fundamentalmente, los derechos sobre un catálogo musical que continúa generando regalías y que representa la columna vertebral de la balada ochentera. Administrar este legado implica una labor jurídica constante para asegurar que el uso de la imagen y voz de la cantante se realice bajo los estándares de excelencia que ella siempre exigió en vida.

A lo largo de este primer año, Romina Mircoli ha tenido que navegar por un proceso de duelo sumamente público, enfrentando el dolor personal mientras resuelve los trámites legales y financieros inherentes a una herencia de tal magnitud. A pesar de los rumores y las especulaciones malintencionadas que suelen rodear la muerte de las grandes estrellas, Romina se ha mantenido con una discreción admirable, emulando la protección que su madre siempre le brindó ante las cámaras. Sus esfuerzos se han centrado en evitar conflictos mediáticos y en el ordenamiento meticuloso de los bienes que su madre construyó con décadas de trabajo disciplinado.

El impacto generado por la muerte de Dulce trasciende lo material; se trata del cierre de un capítulo para las divas que dominaban el escenario con una presencia absoluta. Mientras el país se sumerge en las festividades navideñas, la familia Mircoli y los fanáticos de la "Señora de la Canción" se preparan para un aniversario lleno de nostalgia. Hoy, el legado de Dulce permanece más vivo que nunca en la memoria colectiva, custodiado por una hija que ha demostrado ser la guardiana definitiva de una voz que se niega a extinguirse.