Monterrey.- Cada 31 de diciembre, millones de personas eligen cuidadosamente el color de la ropa con la que recibirán el Año Nuevo.
Más allá de la moda o la superstición, esta tradición está cargada de simbolismo y refleja las intenciones, emociones y expectativas con las que se inicia un nuevo ciclo, de acuerdo con la psicología del color, los tonos que vestimos influyen en nuestro estado de ánimo y representan deseos profundos relacionados con el bienestar, el amor, la estabilidad y la prosperidad.
Amarillo: abundancia y optimismo
El amarillo es uno de los colores más populares para recibir el Año Nuevo, tradicionalmente se asocia con la buena suerte, la alegría y la abundancia económica.
Desde la psicología del color, este tono está vinculado con el optimismo, la creatividad y la energía positiva, vestirse de amarillo simboliza no solo el deseo de prosperidad material, sino también una actitud positiva frente a los retos que puedan surgir durante el año.
Rojo: amor y pasión
El rojo es el color elegido por quienes buscan fortalecer vínculos afectivos o atraer nuevas relaciones.
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Representa la pasión, el deseo y la intensidad emocional, a nivel psicológico, se asocia con la acción, el coraje y la autoconfianza, por lo que también es común entre quienes desean tomar decisiones importantes o enfrentar cambios personales con determinación.
Verde: estabilidad y crecimiento
El verde simboliza la esperanza, la renovación y el crecimiento personal.
Para las personas que priorizan su estabilidad económica, el bienestar y los procesos a largo plazo, el color verde es el ideal para ellos, además es asociado con la naturaleza y el equilibrio, transmite calma y seguridad.
Vestirse de verde refleja el deseo de avanzar con constancia y cuidar tanto la salud física como emocional.
Rosa: amor propio y armonía
El rosado se vincula con la ternura, la empatía y la armonía emocional.
A diferencia del rojo, representa un amor más suave y equilibrado, tanto hacia los demás como hacia uno mismo, en los últimos años, este color se ha relacionado con el autocuidado y el amor propio, convirtiéndose en una opción para quienes buscan relaciones más sanas y una mayor conexión personal.
Blanco: renovación y nuevos comienzos
El blanco simboliza paz, limpieza y serenidad, y es elegido por quienes desean dejar atrás el pasado y comenzar el año con una mentalidad clara y libre de cargas emocionales.
Psicológicamente, se asocia con el orden y la simplicidad, funcionando como un gesto de cierre de ciclos y apertura a nuevas oportunidades.
Azul: calma y equilibrio emocional
El azul evoca tranquilidad, confianza y estabilidad, es ideal para quienes buscan reducir el estrés y transitar el año con mayor control emocional.
Según la psicología del color, favorece la concentración y la comunicación serena, representando el deseo de un año más equilibrado y consciente.
