México.- A partir de los 30 años, el metabolismo comienza a experimentar cambios naturales que influyen directamente en la forma en que el cuerpo quema grasa y conserva masa muscular.
Por esta razón, los métodos tradicionales de ejercicio, como el cardio prolongado, dejan de ser la opción más eficiente para quienes buscan reducir su porcentaje de grasa corporal de manera sostenible. Pero solo uno reina como el mejor para esculpir el cuerpo: el Entrenamiento de Fuerza o Resistencia.
¿Por qué después de los 30 cuesta más bajar grasa?
Con el paso del tiempo se reduce la producción de ciertas hormonas que favorecen la conservación del músculo. Al perder músculo, el cuerpo quema menos calorías en reposo, lo que facilita la acumulación de grasa incluso cuando la alimentación no ha cambiado. Por ello, la clave ya no es “hacer más ejercicio”, sino elegir el tipo correcto.
El ejercicio que más grasa quema: entrenamiento de fuerza
La evidencia actual señala que la combinación de entrenamiento de fuerza y sesiones de alta intensidad (HIIT) es la estrategia más efectiva para quemar grasa después de los 30.
Según los expertos de Medical Excerise, este tipo de entrenamiento tiene una serie de beneficios como:
- Aumenta la masa muscular.
- Mantiene el metabolismo activo durante horas después de terminar la rutina.
- Mejora la sensibilidad a la insulina.
- Favorece la quema de grasa incluso en reposo.
En otras palabras, no solo se queman calorías durante el ejercicio, sino también a lo largo del día.
¿Por qué no basta con correr?
Los especialistas han detallado en múltiples ocasiones que correr ayuda a mejorar la condición cardiovascular, pero no es suficiente para preservar músculo ni para mantener el metabolismo acelerado a largo plazo. Asimismo, cuando el cuerpo se acostumbra a largas sesiones de cardio, el gasto energético disminuye, reduciendo su efectividad para quemar grasa.
¿Cómo debe ser una rutina efectiva después de los 30?
Una rutina equilibrada debe incluir:
- 3 a 4 días de fuerza: ejercicios como sentadillas, desplantes, lagartijas, remo con mancuernas y peso muerto.
- 1 a 2 sesiones de HIIT: circuitos de 15 a 25 minutos con intervalos de alta intensidad.
- 1 o 2 días de actividad ligera: caminata, movilidad o yoga para recuperación.
Es así como, la clave no es sudar más, sino entrenar mejor, por lo que incluir fuerza y alta intensidad no solo mejora la composición corporal, sino que protege tu salud a largo plazo.
