México.- Antes de las uvas, los abrazos y los propósitos, el 31 de diciembre tiene un nombre con historia: Nochevieja.
Conocer su origen permite entender cómo distintas culturas marcaron el cierre del año y por qué esta fecha conserva un significado especial hasta hoy. En ABC Noticias te explicamos el trasfondo de esta noche especial.
Un nombre con lógica temporal
El término "Nochevieja" es, en esencia, una composición literal que define el cierre de un ciclo cronológico. Se le denomina así porque representa el punto final del "Año Viejo", precisamente el momento exacto en el que el calendario que nos acompañó durante 365 días llega a su fin, convirtiéndose en pasado.
Lingüísticamente, es el contrapunto de la Nochebuena, creando una simetría en las festividades decembrinas: una celebra un nacimiento o inicio, y la otra, una culminación.
El origen: De los romanos al calendario gregoriano
Para entender por qué celebramos precisamente el 31 de diciembre, la hisotria se remonta en la Antigua Roma donde originalmente, el año romano comenzaba en marzo; sin embargo, en el año 153 a.C., se decidió trasladar el inicio del año a enero para que los nuevos cónsules pudieran asumir el cargo a tiempo para las campañas militares.
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Siglos más tarde, en 1582, el Papa Gregorio XIII instauró el calendario gregoriano, el cual rige a la mayoría del mundo occidental hoy en día. Fue bajo este mandato que el 31 de diciembre se consolidó definitivamente como la última noche del año.
Antes de esto, diferentes culturas celebraban el fin de ciclo en fechas variadas, coincidiendo a menudo con equinoccios o solsticios.
El significado simbólico
Más allá del nombre, la Nochevieja está cargada de un profundo simbolismo de renovación y purificación. En muchas culturas, la "vejez" del año saliente se personifica en la figura de un anciano que da paso a un bebé (el Año Nuevo).
Es por eso que en países como México o Colombia existe la tradición de quemar un muñeco de trapo (el "Año Viejo"), simbolizando que dejamos atrás los errores, las penas y las malas experiencias para comenzar con una hoja en blanco.
La evolución de la fiesta
Aunque el nombre es antiguo, la forma en que celebramos la Nochevieja es relativamente moderna. La famosa tradición de las 12 uvas, por ejemplo, se popularizó en España a principios del siglo XX, mientras que el uso de ropa interior de colores o las cenas familiares masivas son evoluciones de rituales antiguos que buscaban atraer la buena fortuna.
Hoy, la Nochevieja no es solo el fin de un calendario; es el recordatorio global de que siempre hay una oportunidad para volver a empezar. Al pronunciar su nombre, honramos el tiempo que pasó y abrimos la puerta a la esperanza de lo que vendrá.
